
¿Te acuerdas de aquella canción que cantaba Mary Poppins sobre que todo trabajo tiene algo de divertido? Pues algo así pasa con hacer la maleta: meter toda tu ropa y cachivaches más importantes en un diminuto cubículo de plástico es una lata, pero a la vez sinónimo de vacaciones, verano, sol, amigos y muchas tardes de pasarlo bien sin pensar en el 'insti' ni los exámenes.
Ya te vayas con tus padres, tus amigas o tu chico, seguro que las vacaciones también son algo súper especial para ti. Por eso, te damos algunos trucos para que aprendas a hacer tu propia maleta en un zas, sin tener que pedir ayuda a tu madre o a una niñera con un sombrerito floreado. ¿Estás preparada? Pues chasquea los dedos y ¡al ataque!
1. Si tienes la opción de elegir la maleta que vas a llevar, intenta escoger una blanda para viajes en coche (se amoldan mucho mejor unas a otras en el maletero), y una dura si vas en avión y tienes que facturarla: ni te imaginas lo que les hacen cuando las abandonas sobre la cinta transportadora... Eso sí, ¡siempre con ruedas!
2. El día antes, haz una lista con todo lo que te vas a llevar, y cerciórate de que todo está 'disponible': no hay nada peor que querer llevarse un vestido en concreto y darse cuenta al hacer la maleta que lleva dos semanas en el cesto de la ropa sucia. ¡Y no olvides llevarte la lista contigo! Te servirá para cerciorarte de que no te olvidas nada a la vuelta.
3. Las maletas suelen llenarse de manera que las prendas menos delicadas queden abajo y las más susceptibles de arrugarse, arriba. Puedes empezar, por ejemplo, por los vaqueros, seguir con las camisetas, y terminar con los vestidos.
4. Los calcetines y la ropa interior no necesitan de un doblado especial, así que puedes 'incrustarlos' en los márgenes de la maleta, para aprovechar todos los huecos libres.
5. Utiliza los bolsillos internos para guardar los objetos de más peso, como por ejemplo el secador y los zapatos. No te olvides de envolverlos en bolsas, para que no manchen la ropa.


