

Las criaturas de trapo de La Maison de Lola tienen tanta vida propia que escriben su propio blog.
Las muñecas de trapo hechas a mano son otras de las grandes protagonistas del universo de la artesanía popera. Lolitas BCN, la marca afincada en la ciudad condal que se distribuye vía web, nació también de la casualidad, y, a día de hoy, se ha convertido en un diminuto imperio de trapo y algodón. Las Lolitas son sin duda las muñecas más guapas de la red: con solo enviar una foto y una descripción detallada, puedes encargar una a tu imagen y semejanza. Un poco más lejos, en Lisboa, las criaturitas de trapo de La Maison de Lola tienen señas de identidad propias. Hechas con algodón 100%, están rellenas de pluma de pato y son súper suaves y blanditas. Menta, Mostaza, Espinaca o Calabaza son algunos de los nombres de esta singular familia, que incluso dispone de un blog propio en el que escriben regularmente.
Derecho, revés...
Claro que si hablamos de tradición pura y dura, entonces no hay duda: las agujas de tricotar son las reinas indiscutibles del comeback del ovillo. ¿Qué no te ves como una abuelita sentada en un banco y rodeada de palomas? Pues eso no debe ser lo que pensaron los creativos de Benetton, cuando, las pasadas navidades, sorprendieron a sus clientes con la afición más sana... y artesana, empaquetada en forma de kit tejedor: 125 gramos de lana roja, agujas de madera y un detallado manual de instrucciones, es todo lo que necesitas para crear tu propia bufanda 'benettonera' con flecos.
La fiebre tejedora no es ninguna tontería: algunas de las celebrities más famosas del mundo reconocen abiertamente darse al vicio de la calceta para olvidarse del estrés. Madonna, Kate Moss, Julia Roberts... son algunos de los nombres de esta lista de famosos calceteros. El movimiento internacional Knitta, Please, así lo reafirma: su reivindicación por lo manual se asemeja al graffiti de toda la vida, pero mucho más calentito y suave. Con nombres de guerra como The Knotorious N.I.T. o PolyCotN, estos artistas callejeros dedican su actividad a reciclar todas esas prendas de lana multicolor que dejaban a medio tricotar, repartiéndolas por los lugares más insospechados: árboles, señales de tráfico, antenas de coches...

Estos crímenes lanosos tienen hasta firma propia: 'I love Knitta' es la etiqueta con la que identificarás la reivindicación más abrazable del universo callejero. Desde su web, llaman a todas las tejedoras y tejedores del mundo a invadir las calles con sus obras inacabadas. ¿Te atreves a ser una graffitera del siglo XXI?








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