Para la 'depre'
¿Quién no se ha sentido mejor después de tomarse una bola de helado de chocolate? Por todas es sabido que el chocolate es una terapia maravillosa contra la 'depre'. Esto se explica porque el cacao contiene sustancias que liberan endorfinas, unas hormonas que regulan la sensación de placer y tranquilidad. Así que ya sabes: si te deja tu chico, suspendes un examen o te llevas una regañina de tus padres... ¡come un poco de chocolate! Ya verás como todo tiene mucho mejor color después.
Para la piel
Poniéndonos un poco más técnicas, si analizamos el chocolate de cerca vemos que, además de mucho azúcar y un sabor riquísimo, el cacao contiene unas sustancias llamadas fenoles antioxidantes. Estas sustancias, ingeridas o aplicadas sobre la piel, penetran en las células y actúan como escudo frente a los agentes que las dañan, como por ejemplo los rayos del sol o el frío intenso (¿de dónde creías que salía el cacao para los labios?). Por esta razón, muchas marcas han comenzado a aprovecharse de las propiedades del chocolate, y ya existen montones de cosméticos que lo utilizan en su composición. ¡Mira!

1. Gel de baño con olor a chocolate de la línea Hey Tubes, Want Some Chocolate?, de Anatomicals.
2. Polvos iluminadores Délice de Poudre, de Bourjois. El envase tiene forma de tableta de chocolate, y huelen a cacao. Tiene tres tonos: chocolate negro, con leche y blanco.
3. Cacao de labios con sabor a tarta de chocolate, de Naughty But Nice
4. Body milk hidratante, con vainilla y chocolate blanco, de Apivita.
5. El perfume Angel, de Thierry Mugler, fue uno de los primeros en incluir notas de chocolate, vainilla y caramelo en lugar de flores en su fragancia.
6. Manteca corporal con cacao de Ghana, de The Body Shop.
Foto: Pamela Frantz


Las claves: tendrás que tener el pelo un poco húmedo y un poco ondulado para darle forma antes de fijarlo, así que empieza por enrollarlo en pequeños mechones, y dale calor con unas tenacillas para que coja forma. Sécalo hasta que los rizos queden definidos. Después, cepilla suavemente el cabello, y cuando esté ondulado, recoge un grueso mechón sobre la frente como si fueses a hacer un tupé, y enróllalo hacia dentro sobre sí mismo hasta que tenga la forma correcta. Sujeta el rizo por dentro con unas horquillas, haz una coleta tirante con el resto, como en la foto, ¡y listo!
