Depilarse es un auténtico rollo, pero llega un momento en que se convierte en necesario si no quieres que tus piernas luzcan como las del hombre de Cromañón enfundada en tu biquini nuevo y y recién estrenado... Eso sí, hay una serie de trucos que pueden hacer de este mal trago algo más llevadero. ¿Los conoces todos? ¡Apunta!
1. Para empezar, es fundamental que conozcas todos los tipos de depilación 'de andar por casa' que existen. Al margen de las definitivas, que son súper caras y sólo se realizan en centros de belleza, las bandas de cera, las maquinillas eléctricas, las cremas depilatorias y las cuchillas de afeitar son los métodos más sencillos y eficaces. ¡Ficha sus efectos!
BANDAS DE CERA
La cera tibia o fría (alternativas a la cera caliente, más peligrosa, incómoda y dañina para la circulación), se presenta en bandas, y es el método depilatorio tradicional: hoy en día se sabe que en la Antigüedad se utilizaba la cera de abejas o la resina con el mismo fin.
Eficacia: la cera es el sistema más eficaz junto a la maquinilla eléctrica, ya que sus efectos duran unas cuatro semanas al arrancar el vello de raíz.
Tardas: unos veinte minutos por cada pierna.
MAQUINILLAS ELÉCTRICAS
Son mucho más limpias que la cera (por muy mañosa que seas con las bandas, al final siempre quedan pequeños restos que son muy difíciles de quitar con agua), y sobre todo muy rápidas. Aunque no se aconseja utilizarlas en zonas sensibles, si tienes suerte podrás hacerte con un modelo con cabezal especial, que proteja la piel más fina, como la de las axilas.
Eficacia: también extraen el pelo de raíz, por lo que mantienen la depilación otras cuatro semanas.
Tardas: una media hora.
CUCHILLA DE AFEITAR
Si no te va el dolor por el dolor, éste es tu método, aunque eso sí: no esperes resultados milagrosos. Sus efectos apenas duran, por lo que tendrás que afeitarte a menudo (una vez cada tres o cuatro días), y aunque hoy en día existen cuchillas específicas para las chicas (con bandas lubricadas y protectores), al final la piel se resentirá más. ¡Y no te olvides de la crema hidratante!
Eficacia: más bien poca, ya que en vez de arrancar el pelo de raíz lo que hace es cortarlo en la superficie. El efecto te durará unos tres o cuatro días.
Tardas: unos cinco minutos.
CREMA DEPILATORIA
La crema depilatoria funciona como la cuchilla: se extiende con una espátula, y su composición química se encarga de cortar el vello que hay en la superficie de la piel. Pasado el tiempo indicado en el envase, el producto se retira con agua, ¡y listo!
Eficacia: dura un poquito más que las cuchillas (de ahí que sea bastante más cara). Unos cinco días.
Tardas: depende del tiempo de exposición de cada producto, aunque no te llevará más de quince minutos.
1. Maquinilla Gillette Venus Breeze, con bandas de gel que facilitán la depilación.
2. Crema depilatoria de ducha Veet con aloe vera.
3. Cera tibia Veet con aceites esenciales.
4. Maquinilla eléctrica Silk Épil Xelle, de Braun, con diferentes cabezales.
2. Ya te lo hemos dicho en el caso de que utilices cuchillas, aunque es importante que lo tengas siempre presente: la crema hidratante es fundamental para mantener las piernas bonitas, especialmente después de la depilación. Ten en cuenta que utilices el medio que utilices, la piel sufre con cada sesión así que ¡cuídala!
3. Busca un rincón bien iluminado cada vez que vayas a depilarte: así no te dejarás ninguna zona. No querrás darte cuenta cuando ya estés en la calle o en una fiesta...
4. Si notas que los pelitos que están empezando a crecer se quedan atrapados bajo la piel, no te asustes, son pelos subcutáneos y es algo normal que sucede a veces después de la depilación. Para remediarlo, aplica sobre la piel una crema exfoliante, retírala con agua y date un buen baño de crema hidratante. ¡La hidratante siempre, siempre, siempre, a todas partes, no lo olvides!






Las claves: tendrás que tener el pelo un poco húmedo y un poco ondulado para darle forma antes de fijarlo, así que empieza por enrollarlo en pequeños mechones, y dale calor con unas tenacillas para que coja forma. Sécalo hasta que los rizos queden definidos. Después, cepilla suavemente el cabello, y cuando esté ondulado, recoge un grueso mechón sobre la frente como si fueses a hacer un tupé, y enróllalo hacia dentro sobre sí mismo hasta que tenga la forma correcta. Sujeta el rizo por dentro con unas horquillas, haz una coleta tirante con el resto, como en la foto, ¡y listo!



